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10 consejos para evitar que un niño se chupe el dedo

¿Qué significa que un niño se chupe el dedo?

10 consejos para evitar que un niño se chupe el dedo

Evitar que un niño se chupe el dedo

Como muchos padres saben, el hábito de chuparse el dedo  en los niños es un comportamiento difícil de cambiar. Inicialmente, chuparse el dedo aparece como un reflejo ante la necesidad de succión del bebé.

Chuparse el dedo ofrece a los niños el confort emocional que necesitan en los momentos de angustia y ansiedad, cuando tienen sueño, cuando sienten miedo o inseguridad. Sin embargo, con el paso del tiempo, este hábito puede llegar a volverse un problema. También, cuando empiezan a nacer los dientes, por la picazón que el niño siente en la encía, el dedo en la boca puede aportarle cierto alivio.

No obstante, con el paso de los meses, el nacimiento de los dientes y la introducción de alimentos, el niño abandonará este hábito de forma natural. Normalmente, esto sucede alrededor de los dos años cuando la masticación sustituye a la succión y el niño ya cuenta con algunos recursos para comunicarse  correctamente y expresar sus sentimientos.

¿Y cuándo no cambia el comportamiento?

Los niños más tímidos, inseguros o con dificultades para expresarse, pueden prolongar este hábito de tener el dedo en la boca durante más tiempo que los niños más extrovertidos. Es preciso que los padres estén atentos a los momentos en que el niño se chupa el dedo y traten de entender qué le sucede.

10 remedios para que los niños no se chupen los dedos

Algunos consejos importantes que pueden ser de mucha ayuda en estos casos son:

  1. En primer lugar, ten mucha paciencia. Ningún comportamiento cambia de un momento a otro, ni en los adultos ni en los niños. Se necesita tiempo y comprensión durante este proceso. No te desesperes.
  2. Ofrécele al niño momentos en los que pueda hablar sobre sus sentimientos. Estimula conversaciones que permitan la expresión de sus emociones. Pregúntale acerca de su día y demuestra que te interesas por sus asuntos.
  3. Proponle actividades manuales: recortar, pegar, pintar, dibujar… Al estar con las manos ocupadas, el niño no recordará llevarse el dedo a la boca.
  4. Juega a dibujar con las puntas de los dedos y coloca en ellos pegatinas o vendajes de colores. Los “dedos adornados” serán un estímulo más para que el niño no se los lleve a la boca.
  5. Detén el hábito durante el sueño. Cuando observes que el niño está durmiendo con el dedo en la boca, retíralo de manera delicada.
  6. Aumenta el tiempo de las tomas. Si todavía el niño mama del pecho, puede ayudar dejar que succione durante más tiempo (chuparse el dedo puede indicar una carencia afectiva).
  7. No tengas actitudes radicales. Poner pimienta, café molido o cualquier otra sustancia amarga o picante en los dedos del niño puede dañar su organismo y no será eficaz.
  8. No ridiculices al niño delante de otras personas. Esta actitud puede aumentar aún más su ansiedad e inseguridad.
  9. Ofrece a los niños que ya puedan tomarlos alimentos fibrosos, frutas y verduras.
  10. Si la dificultad persiste, busca ayuda especializada. Dentistas, logopedas, nutricionistas y psicólogos te orientarán para que ayudes a tu hijo de la mejor manera.
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