Obesidad

Descripción de la obesidad

obesidadLa obesidad es causa de enfermedades y muertes evitables. En el curso de los últimos años, el número de personas que presentó una sobrecarga ponderal en los países industrializados aumentó considerablemente, hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a la obesidad epidemia. En los Estados Unidos, más del 65 % de la población adulta tiene sobrecarga ponderal. En Canadá, entre el 40 % y el 60 % de los adultos tienen problemas de peso.

Las personas que son obesas corren un riesgo mucho mayor que las que no lo son. Puede aumentarles la presión arterial, sobrevenirles un ataque cardíaco, un accidente vascular cerebral, una diabetes, una afección de la vesícula biliar, y diversos cánceres.

Causas de la obesidad

La obesidad aparece cuando se gastan menos calorías que las que se consumen. En el pasado, gran número de personas pensaba que la obesidad era debida a una alimentación excesiva y una actividad física insuficiente. Aunque es cierto que constituyen factores importantes, los médicos dicen que la obesidad es un problema médico complejo que depende de factores genéticos, ecológicos, conductistas y sociales. Todos estos factores desempeñan un papel determinante que influye en el peso de la persona.

Trabajos recientes de búsqueda muestran que los factores genéticos pueden provocar cambios en el apetito y el metabolismo de las grasas que llevan a la obesidad. El riesgo de obesidad es más elevado en una persona genéticamente predispuesta a engordar (por ejemplo, las que poseen un metabolismo más lento) que lleva una vida sedentaria.
Aunque la predisposición genética de una persona pueda contribuir a la obesidad, no es la causa primordial. Diversos factores de conducta ejercen una influencia mayor. Un consumo excesivo de calorías, y poca o ninguna actividad física diaria, llevarán a la persona a ganar peso. Factores diversos y psicológicos también pueden favorecer la obesidad. Un sentimiento de baja autoestima, culpabilidad, estrés emocional, o un traumatismo pueden poner en marcha mecanismos de defensa tales como la sobrealimentación.

Síntomas y complicaciones

Entre los riesgos para la salud que se asocian con la obesidad, encontramos:

  • Afecciones respiratorias (por ejemplo, la apnea del sueño y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
  • Ciertos tipos de cánceres (por ejemplo, el cáncer de la próstata e intestino en los hombres. El cáncer del pecho y útero en las mujeres).
  • Afección de las arterias coronarias del corazón.
  • Depresión.
  • Afección de la vesícula biliar o del hígado.
  • Reflujo gastroesofágico (RGO).
  • Presión arterial elevada.
  • Afección articular (por ejemplo, la artrosis).
  • Accidente vascular cerebral.
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Las personas que son obesas pueden presentar diversas afecciones. Entre los más frecuentes encontramos una presión arterial elevada, un índice de colesterol elevado, problemas respiratorios y dolores articulares (en las rodillas o parte baja de la espalda).

Cuanto más obesa es una persona, más peligro corre de sufrir los problemas médicos vinculados a la obesidad.

Además de las complicaciones médicas, la obesidad está ligada a problemas psicosociales como: una autoestima baja, discriminación, dificultad para encontrar un empleo y pérdida de calidad de vida.

Diagnóstico de la obesidad

El diagnóstico de la obesidad consta de un examen físico y preguntas sobre los antecedentes de la persona (sus costumbres alimenticias y su práctica regular de ejercicio).
Una medida llamada índice de masa corporal (IMC) constituye un instrumento útil para la evaluación de los riesgos para la salud de la sobrecarga ponderal y la obesidad. Consideramos que los valores de un IMC se sitúan entre 18,5 y 24,9. Calculamos un IMC sirviéndonos del kilogramo (kg) y del metro (m) como unidades de medida, en lugar de la libra (lb), del pie (pi) y del pulgar (po). Anota bien que 1 lb equivale a 0,45 kg y 1 pulgar a 0,0254 m.
EL IMC se calcula como sigue:

IMC = peso corporal (kg) ÷ talla ² (m)

Si conoces tu altura en unidades del sistema anglosajón, puedes convertirlos.
Ejemplo: si pesas 150 lb (68 kg) y mide 5 pi 8 po (1,73 m), divide 68 por (1,73 × 1,73), o 2,99. Obtienes 22,74, un valor que se sitúa en lo mejor del intervalo salud.
Existe una clasificación del IMC que tiene en cuenta el riesgo asociado con la evolución de problemas de salud:

Valor del IMCClasificación *Arriesga para la salud
Menos de 18,5Peso insuficienteFuerte
18,5 a 24,9Peso normalPoco
25,0 a 29,9Sobrecarga ponderalAumentado
30,0 a 34,9Obeso de clase IElevado
35,0 a 39,9Obeso de clase IIMuy elevado
40 o másObeso de clase IIIExtremadamente elevado

*La clasificación de más arriba no se aplica a las personas menores de 18 años, ni a las mujeres embarazadas o que amamantan. El intervalo “normal” del IMC de las personas de 65 años o más, es más elevado. El valor mínimo puede situarse ligeramente por encima de 18,5, y el valor máximo llegar hasta “sobrecarga ponderal”.

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Los médicos también pueden utilizar otras medidas, como la de la vuelta de talla, para evaluar los riesgos para la salud asociados a un exceso de grasa abdominal. Cuando el IMC y la vuelta de talla apuntan a un riesgo elevado de problemas de salud, algunos exámenes complementarios podrían efectuarse.

Tratamiento de la obesidad y prevención

obesidad sintomasCambios aportados a tu modo de vida
El control y el tratamiento de la obesidad pretenden disminuir los riesgos para la salud y mejorar la calidad de vida. Un programa de gestión del peso apropiado combina actividad física con dieta saludable y modificación de las costumbres diarias. Otros programas pueden contener consultas psicológicas y, en ciertos casos, un tratamiento medicamentoso. Conseguir perder carnes y no volver a cogerlas es un objetivo ambicioso que exige modificaciones del modo de vida y comportamiento.

Lo que cuenta es tener una dieta sana y equilibrada. Los regímenes de moda y las dietas draconianas raramente obtienen éxito y pueden ser peligrosas. La alimentación debe proporcionar al cuerpo una cantidad mínima de energía para que funcione normalmente. Ninguna dieta que contenga menos de 1 000 a 1 200 calorías deberá ser seguida sin vigilancia médica. Las “dietas draconianas” jamás son una buena solución porque el peso perdido vuelve, inclusive aumenta.

Para conseguir perder carnes y mantener un peso saludable, habrá que modificar para siempre las costumbres alimenticias equivocadas y el sedentarismo, aprendiendo a reconocer los estados emocionales que influyen en la conducta alimenticia y ponen en marcha una sobrealimentación. Hay que, también, establecer objetivos específicos realistas y alcanzarlos. Las personas que son obesas deberían consultar a un médico o un dietista con vistas a elaborar un programa de pérdida de peso sin peligro y personalizado. Una terapia o modificación del comportamiento será útil. La consulta de un terapeuta podría ayudarte a comprender las razones emocionales y psicológicas de tu sobrealimentación y enseñarte varias maneras de controlarlo.

La actividad física regular es un elemento importante para controlar el peso. No sólo el ejercicio contribuye a la gestión del peso sino que mejora, también, el estado general de salud disminuyendo el riesgo de afecciones como ciertas formas de cáncer, enfermedad cardíaca y osteoporosis. La práctica regular de una actividad física no significa que debas ir corriendo al club más próximo de gimnasia. Podrías recurrir a estrategias simples, como subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor, ir al trabajo a pie o en bicicleta, dejar el coche en el garaje o dar un pequeño paseo con los colegas al mediodía. Lo que cuenta es añadir ejercicios a tu programa diario y conseguir una actividad más intensa. Escoge actividades y ejercicios que encuentres agradables.

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Intervención médica para la obesidad

Las medicinas pueden formar parte de los elementos necesarios para un programa de gestión del peso. Las medicinas no son unos “remedios milagro” que arrastran una pérdida de peso permanente. Generalmente, se emplean en asociación con una dieta y un programa de ejercicio adaptados. Están reservados para las personas declaradas obesas (es decir, las que tienen un IMC superior a 30) o a las personas que tienen un IMC de 27 y presentan factores suplementarios de riesgo de enfermedad cardíaca, como un índice de colesterol elevado o de la diabetes.

Algunas medicinas han sido aprobadas exclusivamente para un empleo breve. Orlistat *, que actúa previniendo la absorción de las grasas por el intestino, es un ejemplo de medicina empleada en América de Norte para perder peso. Habla con tu médico para saber si esta medicina sería buena para ti.

La cirugía es una opción a tener en cuenta sólo cuando otras maneras de controlar el peso no han dado éxito. Existen numerosas formas de cirugía de la obesidad, pero la intervención quirúrgica reduce la dimensión del estómago con el fin de que sólo una pequeña cantidad de alimentos pueda ser comida. Entre las opciones quirúrgicas utilizadas para curar la obesidad, encontramos:

  • La cirugía gástrica.
  • La construcción de un puente militar gástrico.
  • El anillo modulable por laparoscopia.
  • La derivación gástrica.
  • La abrochadura (sujeción con grapas) de las paredes del estómago.

Cuando analices los tratamientos que te convienen para perder el exceso de peso, es importante que tengas en cuenta los riesgos y beneficios de cada uno de ellos. Tu médico y otros profesionales de la salud se hallan en situación de darte la información necesaria para que hagas una buena elección.

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