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Tareas escolares: cómo ayudar a un niño con las tareas

Cómo ayudar eficazmente a tu hijo con la tarea

Tareas escolares

Tareas escolares

A veces, los padres tienden a pensar que el éxito académico de un estudiante depende de la cantidad de trabajo que debe hacer en casa. No es así, por suerte.

Vamos a dar algunos consejos para que los padres presten ayuda a sus hijos dependiendo del trabajo que tengan que hacer.

Las 5 reglas básicas para supervisar adecuadamente

Es muy difícil para un niño que regresa de la escuela seguir trabajando sus tareas en casa. No le impongas una presión adicional ejerciendo tan solo una función de control. Acompáñale y sé constructivo en tu acercamiento.

Herramientas que el niño debe tener a mano

Hay herramientas esenciales que el niño debe tener a mano antes de empezar con su tarea.

Debe equiparse con todo lo necesario para trabajar bien: diccionario, tarjetas de índice, buena iluminación, atlas, enciclopedia…

Ayúdale a buscar el mejor momento y lugar para hacer la tarea

Ayúdale a trabajar en las mejores condiciones posibles. Procura que trabaje sin ruido y con un fondo musical apropiado.

¿Necesita estar solo para concentrarse? Ayúdale a buscar ese sitio. Del mismo modo, si prefiere hacer su tarea sólo llegar a casa para después disfrutar de la noche, o si prefiere tomar un descanso antes de comenzar, no se lo impidas. La clave es que le ayudes a encontrar su ritmo de trabajo.

Trata de tener una actitud positiva con la tarea que le imponen en la escuela

No protestes contra el sistema delante de tu hijo. Si es un poco perezoso o tiene problemas en clase, le podrías reforzar en su posición.

Pide cita si tienes que reprochar cosas a sus profesores. Vete a hablar directamente con las personas involucradas.

Nunca hagas la tarea por él

¿Qué padre alguna vez no ha sentido la tentación de hacerle los ejercicios o las multiplicaciones al niño para ahorrarle tiempo?

Los profesores se dan cuenta rápidamente si los padres han hecho las tareas de los niños.

La escuela tiene la responsabilidad de revisar la tarea de tu hijo y ayudarle si tiene problemas.

No le estreses

En lugar de hacer sólo un seguimiento de sus estudios, muéstrale que estás realmente interesado en lo que está estudiando. Comparte sus gustos, experiencias, conversa con él. Es tu responsabilidad hacer de ese momento un momento para compartir.

Tómate tiempo para hacer balance de los conocimientos de tu hijo.

No dudes en llevar a uno de sus compañeros a casa

Siempre es muy reconfortante para el niño saber que puede contar con uno de sus compañeros cuando surgen problemas. La llamada telefónica puede ser un buen remedio.

Si no eres capaz de resolver el ejercicio de tu hijo deja que su compañero le ayude. La conversación entre compañeros de clase sobre la tarea, es una buena manera de hacer frente a la responsabilidad del trabajo haciéndoles conscientes del valor que tiene la solidaridad.

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Los trucos a saber en función del tipo de ejercicio

Aprender puede ser divertido. Y si la escuela no siempre tiene tiempo de proporcionar este tipo de alternativa a los niños, sigue estos consejos teniendo en cuenta que siempre debes revisar lo que tu hijo hace en clase.

Puede que el niño considere que es suficiente lo aprendido en clase para dominar el tema. No es así de simple. Debes comprobar que tu hijo es capaz de responder una serie de preguntas antes de considerar una lección aprendida.

Para empezar, dale puntos de referencia en este aprendizaje. Si es el caso, por ejemplo, de una lección de historia, dile cuáles son las fechas importantes que deberá saber antes de considerar su lección aprendida. Dile, a continuación, que lea el texto y después, cerrando su libro, te explique la lección. También podrá hacer un relato de lo que ha leído y guardarlo en una grabadora.

Que el niño vuelva a leer la lección tantas veces como considere necesario. Después, hazle algunas preguntas para conocer si entendió lo que aprendió.

Debe aprender de memoria

Si se trata de un poema o tabla de multiplicar, el niño deberá aprenderlo de memoria. Esto le permitirá adquirir los reflejos necesarios para que futuros temas queden en su inconsciente.

Debemos ayudarle a conseguirlo. Trata de averiguar si tu hijo tiene memoria visual o auditiva. En el primer caso, pídele que cierre los ojos, visualice su lección o transcriba la idea básica en un dibujo. Si su memoria es auditiva, la grabadora es una buena alternativa.

Pídele que recite la lección. Utiliza el aprendizaje de las canciones para los más pequeños. En ambos casos, el objetivo es que transcriba la idea básica contenida en la lección con sus propias palabras. Asegúrate que la ha registrado correctamente.

Hacer ejercicios

Será, probablemente, más laborioso porque además de pensar y aprender tendrá que escribir.

En primer lugar, le debemos enseñar a leer un comunicado. No dudes en hacerle leer el manual de montaje de un juguete. Debes hacerle entender lo importante que es entenderlo bien.

Ten cuidado porque contrariamente a lo que pudiera pensarse, el manual puede no contener la información completa al principio del comunicado. Ten cuidado al repasarlo con él. A veces, se encuentra en la última frase la solución que necesitas.

Para preparar una presentación

La regla de oro es disponer de tiempo para recopilar toda la documentación necesaria. No se debe hacer en el último momento.

Para recopilar la información que necesita puede utilizar varios métodos: un pequeño cuaderno para anotar, pegar carteles en su habitación, una grabadora, etc…

Que te explique lo que aprendió

Es la mejor manera de darse cuenta. El niño tiene que entenderlo y para ello es necesario pasar a un ejercicio práctico.

Si tiene problemas de aritmética, pídele que participe en la evaluación del presupuesto de la fiesta de cumpleaños o vacaciones. Si no es muy bueno en francés, pídele que escriba las tarjetas de invitación. Así se dará cuenta de lo importante que es aprender.

Un profesor del colegio recomienda

“Como profesor de idiomas trato, siempre que sea posible, planificar las tareas que doy a mis alumnos: tienen por lo menos 3-4 días para hacerlas. Este período puede ser de hasta 1, 2 ó 3 semanas dependiendo de la importancia del tema. Si notas que tu hijo no tiene suficiente tiempo para hacer su tarea, no dudes en hablar con el profesor.

Todos los padres deben tomarse tiempo para organizar la semana de trabajo de su hijo. A veces, sólo será necesario un cuarto de hora para establecer el momento ideal en el calendario. Se deberá evitar que haga su tarea a última hora de la noche cuando regresa cansado de la piscina.

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La importancia de la corrección

Cuando el niño escribe, es necesario corregirle los errores de ortografía o gramática. También, es importante hacerle entender que debe expresarse bien sin cometer errores ni equivocaciones. La presentación debe ser correcta.

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Las tareas escolares

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Cómo organizarse

Al regresar del colegio, la mayoría de los niños cruzan el umbral de la puerta con la responsabilidad de haber aprendido las lecciones.

Brigitte Prot (autora de “Yo no estoy motivado”, Albin Michel, 2003) informa que se le debe imponer al niño un descanso después de regresar de la escuela. “Antes de los 13 años, tres cuartos de hora, al menos, son necesarios para que el niño experimenta la transición, deje atrás el mundo escolar y entre en la vida doméstica”.

Necesita juegos, actividades deportivas, etc. Será difícil que desconecte si le saludan pidiéndole que hable de su clase de matemáticas. La regla de oro: instalación de un ritual “los deberes de la noche” con lugar y duración idéntica todos los días.

Este rigor promueve la estructura de aprendizaje.

¿Cuánto tiempo deben emplear para hacer sus tareas? No hay reglas. Depende de la cantidad de tarea impuesta. Sin embargo, el tiempo ideal de trabajo en niños entre 8 y 12 años, es el de media hora de forma continua.

“Entre los 8 y 10 años, no es raro que el niño necesite descansos cortos”, dice Brigitte Prot. “Este descanso es especialmente necesario para niños creativos y soñadores. En estos casos, el niño debe hacer descansos de tres minutos compartiendo una actividad creativa (dibujo, rompecabezas, Lego…)”.

El colegial termina cuando ha finalizado su trabajo. No se debe romper la calma necesaria para hacer la tarea. Debe conectar la creatividad con el trabajo. La ruptura entre estos dos mundos es una de las principales causas de desmotivación entre estos pequeños soñadores.

¿Hay que estar presente?

Sí, porque el adulto es garantía de organización. “Se necesitan varios años para que un niño sea capaz de gestionar su agenda”, dice Brigitte Prot. “A solas con sus cuadernos, puede pararse en un ejercicio y perder la concentración para hacer otros. Además, necesita que su trabajo sea validado por una mirada adulta”.

Padre, madre, hermano mayor, vecino… La clave es que sea una persona con la que el niño tenga confianza. Que sepa que está ahí para apoyarle y felicitarle.

Si los padres no pueden estar continuamente al lado del niño, a su vuelta deben comprobar lo que ha hecho permaneciendo a su lado el resto del tiempo.

¿Cuánta ayuda necesita?

¿Cómo intervenir sin impedir su autonomía? Los padres deben permanecer a su lado para que el niño sienta que están disponibles. Tiene que entender que sus padres o hermanos no están allí para hacerle la tarea, pero sí para ayudarle.

“Mira la lista de ejercicios que debe hacer en casa y ayúdale a hacer un calendario de trabajo. Luego, sal de su habitación y haz otras cosas. Hazle entender que regresarás si necesita ayuda. Por último, comprueba el trabajo realizado por él. “Es algo necesario para la autonomía del niño”, insiste Brigitte Prot.

No le des las respuestas a los problemas, pero enseña a tu hijo a hacer las preguntas correctas para avanzar en su razonamiento. Puedes decirle: “¿Qué tienes que hacer para dividir ese número entre dos?“. Si tiene que combinar un verbo puedes decirle: ¿sabes a qué grupo pertenece?

Este enfoque le dará la satisfacción de ver que tiene los medios necesarios para resolver todos los problemas. Esto, a largo plazo, le permitirá adquirir autonomía y desarrollar su propio método de trabajo.

¿Qué papel juegas?

Brigitte Prot señaló que muchos padres oscilan entre dos actitudes: por un lado están los que juzgan los deberes para la casa como innecesarios o demasiado pesados. Por otro lado, los que quieren que los profesores pongan a sus hijos más deberes y añaden ejercicios.

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Ambas actitudes son perjudiciales para el progreso del niño. Con la primera, se niega su capacidad y desalienta en sus esfuerzos de aprendizaje. La segunda, impone una presión excesiva y promueve un rechazo al trabajo. Estas conductas suelen ocultar falta de confianza y comunicación con el mundo de la escuela.

Los padres deben reunirse regularmente con los maestros.

Los padres deben hablar con el niño sobre su tarea. Pueden ayudarle consiguiendo que aprenda un poema y controlando su marcha en la escuela.

De todos modos, respetar el papel de cada uno es esencial. El padre no debe explicar al niño la lección del maestro diciendo que tiene un método más eficiente. Si lo hace así, puede crear a los ojos de su hijo una lealtad dividida (a su maestro o a su padre) que puede crearle, sin duda, problemas.

¿Debe añadir el padre más ejercicios?

Proponer una o dos adicionales podría ser útil si el padre quiere asegurarse de que su hijo ha asimilado la lección. El padre debe explicarle al niño: “Haremos un ejercicio parecido al que te pusieron en clase para que se te quede el tema mejor”.

Otra manera de comprobar los conocimientos adquiridos por el niño es proponiéndole una aplicación práctica y divertida. Después de una tarea de matemáticas, pídele que recete la tabla. Después de un dictado, busca definiciones en el diccionario o Internet pero sin intentar convertirlo en una experiencia de aprendizaje. Sobrecargar al niño es conseguir que se aburra de la escuela.

¿Cómo gestionar una crisis?

La buena voluntad de ambas partes no siempre es suficiente. Algunas noches, el momento de la tarea, se convierte en crisis. “En estos casos, aconseja Brigitte Prot, se deben cerrar los libros y retomar la tarea más tarde, por la noche o a la mañana siguiente”.

“Entre el padre y el hijo hay en juego emociones que no siempre permiten tomar el espacio adecuado para vivir bien esta relación de trabajo”, dice Brigitte Prot.

¿Cuándo debe pensarse en las clases particulares?

“Cada vez más perfeccionistas o estresados, los padres tratan de evitar las dificultades de sus hijos en la escuela”, dice Brigitte Prot. “La contratación de un tutor es posible sólo si el profesor aprecia deficiencias en su aprendizaje”.

Sólo se deben atender las necesidades reales que justifiquen el uso de clases particulares. El padre deberá decirle a su hijo: “Esto no es un castigo, sino una ayuda para que te sientas más cómodo en clase”.

Estas clases particulares deben limitarse en el tiempo, por ejemplo durante un trimestre.

Debes dejarle avanzar

La autonomía en el trabajo escolar varía mucho de un niño a otro. El padre debe estar atento al ritmo de su propio hijo evitando compararle con el de sus compañeros. Debe permitirle una mayor independencia en su trabajo.

Si tu hijo sabe cómo hacer preguntas que le permitan avanzar en su razonamiento, tu apoyo es innecesario. Sin embargo, que estés allí y revises la tarea que ha hecho, aunque sólo sea una vez a la semana, sigue siendo esencial hasta los 13 años.

Brigitte Prot señaló que poco a poco tu hijo será consciente de los problemas de la escuela y obtendrá plena autonomía en su trabajo.

Si el niño no quiere hacer los deberes, se establecerá otra forma de asistencia: trabajo en grupo, con otro padre, un hermano mayor…

En cualquier caso, el padre nunca debe renunciar a su papel como educador.

Debe estar siempre atento al progreso de su hijo.

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