Trastorno de pánico: causas, síntomas, tipos, tratamiento, ataque

Descripción del trastorno de pánico

trastorno de pánico

Trastorno de pánico

Las personas afectadas por este síndrome pueden padecer ansiedad ante alguna situación concreta. Aunque la inmensa mayoría de las personas ya padecieron crisis de pánico en el transcurso de su vida, por acontecimientos precisos o situaciones particulares, la crisis del síndrome de pánico a menudo surge de manera súbita y sin razón aparente.

El trastorno de pánico se produce dos o tres veces más a menudo entre las mujeres que entre los hombres. Este síndrome puede sobrevenir a cualquier edad pero lo hace, la mayoría de las veces, entre los jóvenes adultos.
El riesgo de sufrir un síndrome de pánico aumenta si uno de los miembros de la familia tiene antecedentes de esta afección, si es víctima de abuso, si vive un acontecimiento traumatizante, si padece mucho estrés o por la necesidad de adaptarse a cambios importantes en su vida.

Causas del trastorno de pánico

No conocemos la causa exacta del síndrome de pánico. No obstante, las investigaciones dicen que el síndrome de pánico posiblemente esté causado por desequilibrios de ciertas sustancias químicas en el cerebro. El síndrome de pánico también tiende a ser hereditario y la presencia de un factor genético es probable. Un exceso de estrés y una historia traumatizante vivida son factores que pueden estar asociados a la aparición del síndrome de pánico.
El síndrome de pánico puede también provocarse por ciertas afecciones tales como una hiperactividad de la glándula tiroidea (hablamos de hipertiroidismo) y ciertos problemas del corazón.
Entre los fenómenos disparadores de una crisis de pánico, contamos:
· Consumo de alcohol en gran cantidad.
· Consumo excesivo de cafeína (café, té, cola).
· La toma de estimulantes o cocaína.
· La interrupción súbita de ciertas medicinas vendidas bajo receta.

Síntomas del trastorno de pánico y complicaciones

Las crisis de pánico sobrevienen al mismo tiempo que la aparición súbita de, por lo menos, cuatro de los síntomas siguientes:

· Dolor o molestia en el pecho.
· Sofocación.
· Vértigo, sensación de desvanecimiento o pérdida de equilibrio.
· Miedo a morir.
· Miedo a perder el control sobre sí mismo.
· Impresión de no encontrar sitio en su entorno.
· Sofocos de calor o escalofríos.
· Náuseas, dolores de estómago o diarrea.
· Entumecimientos o picores.
· Palpitaciones.
· Sudores.
· Temblores.
· Respiración difícil.
Las crisis de pánico no suelen durar más de diez minutos. Sin embargo, por el hecho de que los síntomas afectan a pulmones, corazón y otros órganos, la persona puede necesitar tratamiento médico urgente. No obstante, la crisis de pánico generalmente terminan en el momento en el que el médico examina a la persona que acaba de sufrirla.
Dado que las crisis de pánico no son previsibles, las personas se inquietan por la aparición de una nueva. Cuando la persona comienza a evitar los lugares donde tuvo una crisis de pánico, se desarrolla un síndrome de que se llama agorafobia. Este tipo de síndrome empuja a la persona a evitar numerosos lugares (entre ellos, en los que hay mucha gente) hasta el punto de que a veces se encierra en su casa.

Diagnóstico del trastorno de pánico

El médico establecerá el diagnóstico del trastorno de pánico teniendo como base los síntomas del paciente, sus antecedentes familiares y su examen físico.

Tratamiento del trastorno de pánico y prevención

Síntomas del trastorno de pánico

Síntomas del trastorno de pánico

El tratamiento del síndrome de pánico supone una combinación de medicinas y de terapia comportamental o cognitiva. Los objetivos del tratamiento son reducir el número y la frecuencia de las crisis de pánico y mejorar la calidad de vida de la persona.
Entre las medicinas más corrientemente utilizadas en el tratamiento del síndrome de pánico, encontramos:
· Los inhibidores selectivos del recapture de la serotonina (ISRS) como el paroxétine.
· Los inhibidores del recapture de la serotonina norépinéphrine (IRSN) como el venlafaxine.
· Los antidepresivos tricycliques (ATC) como el imipramine.
· Los inhibidores del monoamine oxidase (IMAO) como el phénelzine.
· Las medicinas contra la ansiedad (ansiolíticos) como el benzodiazépines (lorazépam).

El médico también puede recomendar una terapia comportamental de exposición o de relajación, con el fin de reducir el miedo y la ansiedad. En el curso de la terapia de exposición, el paciente es lentamente expuesto a una situación idéntica a la que puso en marcha la crisis de pánico, hasta que el miedo y la ansiedad disminuyan para alcanzar un grado soportable o acabar por desaparecer. En el caso de la terapia de relajación, damos al paciente las técnicas que le permiten relajarse en situaciones que previamente han puesto en marcha una crisis de pánico.
También podemos recomendar una terapia cognitiva (psicoterapia). La terapia cognitiva intenta modificar los esquemas de pensamiento del paciente ayudándole a analizar sus reacciones frente a los elementos disparadores de las crisis de pánico.

Remedios naturales para crisis de pánico

  • Respiración lenta
  • Manzanilla
  • La valeriana
  • Ginseng (evitar si se está tomando medicamentos para la presión arterial alta)
  • Baño caliente.
[Total:1    Promedio:5/5]

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