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Trastorno negativista desafiante en niños y adolescentes

Trastorno negativista desafiante en niños y adolescentes

Todos los niños pasan a los 2 ó 3 años por un período normal, e incluso deseable, en el que se resisten a sus padres con el fin de ganar autonomía. En algunos niños, este período es particularmente intenso. Cuando la desobediencia del niño es casi constante, se conoce con el nombre trastorno negativista desafiante.

¿Qué es el trastorno negativista desafiante?

Cuando un niño tiene un trastorno negativista desafiante, los padres pueden sentirse abrumados al comprobar cómo exterioriza su lucha de poder.

Los padres sienten que es el niño quien decide. Este trastorno de la conducta tiende a empeorar y puede poner en peligro el comportamiento del niño. El trastorno negativista desafiante afecta del 3 al 5% de los niños.

Un niño con un trastorno de este tipo puede reaccionar:
• Pasivamente. Simplemente, no responde.
• Se puede mostrar enojado gritando y golpeando.
• Llama la atención de los padres para conseguir lo que quiere.

Los signos

Un niño que sufre de un trastorno negativista desafiante puede presentar los siguientes comportamientos:

  • Se niega sistemáticamente a cumplir con las peticiones de los padres u otras figuras de autoridad.
  • Se ríe de las consecuencias o castigos.
  • Responde a las crisis con llanto.
  • Responde con cierta violencia (rompe objetos, escupe, etc.).
  • Provoca. Por ejemplo, usa palabras para desencadenar reacciones o rompe las reglas para provocar ira.
  • Busca venganza cuando le pides algo que le desagrada.
  • Debes asegurarte de que las crisis no aumenten en frecuencia e intensidad.
  • Su oposición va más allá del período normal de los 3 a 4 años. Después de los 5 años, se opone con igual ardor.

Las causas del trastorno negativista desafiante

  • Un problema neurológico. Los expertos creen que el TDAH sin diagnosticar es, a menudo, una causa del trastorno negativista desafiante. Otros problemas presentes al nacer, como un trastorno del autismo o síndrome de Gilles de la Tourette, también pueden ser responsables de la conducta del niño. En estos casos, el niño no tiene los recursos neurológicos necesarios para controlar su impulsividad y, por lo tanto, puede reaccionar ante pequeñas frustraciones con explosivas rabietas.
  • La mala relación padre-hijo. Cuando los padres están, a menudo, ausentes y disponen de poco tiempo para sus hijos, el niño no puede desarrollar una sólida y segura relación de apego esencial para la aplicación de la patria potestad. Puede suceder, también, cuando un padre lucha con problemas de depresión o ansiedad.
  • Disciplina inadecuada. Por ejemplo, cuando los padres no imponen límites al niño y le dan todo lo que quiere cooperan para que pierda el control y manifieste mayor oposición.
  • Una situación difícil, separación, pérdida, mudarse de casa, la llegada de un hermano… Un acontecimiento de ese tipo puede agravar la oposición normal del niño y desarrollar un trastorno negativista desafiante.
  • Algunos rasgos de la personalidad. Un niño ansioso puede reaccionar con oposición si se ve obligado a salir de su rutina normal. Un niño muy inteligente también pueden desarrollarlo si no se le imponen límites claros y se le deja hacer lo que quiere.

El desarrollo del trastorno negativista desafiante

La oposición es una fase normal, sana y deseable en el desarrollo de un niño. Alrededor de la edad de dos años, el niño entiende que tiene un pequeño control sobre sí mismo y las personas que le rodean.

Entiende que puede decir no a la petición que se le hace. Considera que se centra más la atención en él cuando se opone a una solicitud que cuando la cumple. La oposición de los niños tiene como función primordial afirmar su individualidad.

El niño se enfrenta a sus padres pasándoles el mensaje de que puede tener deseos diferentes a los que le exigen y que, como individuo, puede hacer lo que quiera. Esta es la “fase del no” que comienza y los padres llaman “terribles dos años”.

Esta fase, sin embargo, debe desaparecer y el niño debe volver a la armonía con sus padres. Esta armonización debe ser realizada por un enfoque de ambos lados. Los padres tienen que reconocer la individualidad de sus hijos dejándole hacer las cosas por sí mismos cuando lo soliciten. También deben dejarles hacer elecciones y tomar decisiones. Todo esto mejorará la autonomía del niño.

El niño, a su vez, tiene que darse cuenta que sus padres mantienen ciertas normas por su propia seguridad. El niño deberá tener confianza en sus padres.

Incluso si no entiende por qué le imponen algo, debe confiar en que lo hacen por su bien. Cuando el niño se está formando debe confiar en sus padres, saber que le quieren y se preocupan por su bienestar.

El trastorno negativista desafiante infantil generalmente se produce por uno de los siguientes motivos:

  • Negativista desafianteLos padres no reconocen las necesidades, individualidad y búsqueda de autonomía del niño.
  • El niño y sus padres no han sido capaces de establecer una relación de mutua confianza.
  • El niño ha aprendido que recibe más atención cuando se opone a algo que cuando se ajusta a ello.
  • Hay un componente genético que predispone a ciertos niños a desarrollar conductas de trastorno negativista desafiante.

Una segunda fase de la oposición normal y deseable aparece en la adolescencia. La oposición sirve, de nuevo, para afirmar la autonomía y la individualidad del adolescente.

El adolescente comienza a tener diferentes puntos de vista y no siempre quiere seguir el camino que han allanado para él. El adolescente quiere ser capaz de hacer cosas por sí mismo de forma independiente. Esta oposición es de suma importancia para que se convierta en un adulto independiente.

¿Cómo responder?

  • Trata de encontrar la causa de la conducta de su hijo. ¿Ha experimentado cosas difíciles últimamente? ¿Qué hace en la escuela? ¿Tu forma de actuar podría fomentar su conducta? Si sospechas que tu hijo tiene TDAH, busca el consejo de un especialista. Un diagnóstico rara vez se hace antes de la edad escolar pero el especialista puede detectar señales.
  • Refuerza el vínculo positivo entre tu hijo y tú. De este modo se evitará el trastorno negativista o disminuirá la oposición si ya está presente. Para ello, asegúrate de reservar tiempo para dedicárselo a tu hijo. Juega con él, cuéntale una historia, escúchale. Si el niño siente que es importante para ti fortalecerá su relación de apego.
  • Asegúrate de marcar una disciplina positiva. Cuantas más veces digas no, más querrá hacer lo contrario. La idea tampoco es decir sí a todo. Debes marcar unos límites positivos. Por lo tanto, si tu hijo pregunta si quieres leerle un cuento, podrías responder: “Sí, pero cuando hayas recogido todos tus juguetes y te hayas bañado”.
  • Evita el argumento. Cuanto más repitas y amplíes tus explicaciones, más oportunidad tendrá de oponerse a tus demandas y la situación podría empeorar. Puedes aplicar la regla de 1, 2, 3. Explica a tu hijo que vas a contar en voz alta hasta 3 y que si no obedece, asumirá las consecuencias que hayas determinado previamente.
  • Mantén el control. No esperes a perder la paciencia. Si tu hijo tiene una rabieta déjale en un lugar seguro y sal de la habitación. Deja que se calme durante unos momentos.
  • Haz hincapié en su respuesta positiva. Destaca sus éxitos, anímale y dile lo orgulloso que estás de él. Del mismo modo, no dudes en darle atención cuando todo vaya bien. Cuando se divierta en silencio, no dejes de decirle lo satisfecho que te sientes.
  • Prepara una carta de motivación. Por ejemplo, divide la rutina de la mañana en cuatro pasos. Por cada paso realizado a tiempo y sin oposición, dale a tu hijo una pegatina que le motive. Al final del día, si tu hijo recibió 3 o 4 pegatinas, ofrécele la recompensa de ir un poco más tarde a la cama, jugar más tiempo contigo, etc.

¿Cuándo consultar?

Si has probado las técnicas sugeridas y el comportamiento de tu hijo no ha cambiado después de unos meses, lo mejor es que consultes a un especialista. No dudes en hacerlo si te sientes abrumado por la situación o necesitas ayuda.

A menudo, algunos consejos simples bastarán para mejorar su comportamiento. Una terapia con el niño también puede ser adecuada. Si el trastorno negativista desafiante de tu hijo está vinculado a un problema neurológico, puede ser apropiada la medicación.

Las intervenciones que ayudan a prevenir y gestionar mejor el trastorno negativista desafiante en niños y adolescentes

¿Estimular el intelecto o alimentar el trastorno negativista desafiante?

  • En situaciones agradables alimenta las reflexiones de tu niño o adolescente “oponente”.
  • Sin embargo, tan pronto como afirmes tus derechos como padre y tu
    niño / adolescente se oponga, argumenta algunas palabras.
  • Deberás desarrollar el reflejo de restringir debates sobre temas de controversia porque el oponente es experto en llevarte a su terreno preferido. Utiliza el argumento.

¿Y las felicitaciones?

Un primer error dirigido a niños / adolescentes oponentes es felicitarles demasiado.

  • De hecho, felicitar demasiado a un niño / adolescente tiene, a menudo, el efecto de generar en el oponente mala actitud o mal comportamiento en los minutos u horas siguientes a las felicitaciones.
  • La razón es relativamente fácil: el oponente, aceptando las felicitaciones, se siente “obligado” a comportarse bien y odia la sensación conciliatoria.
  • Además, es importante no felicitar a un niño / adolescente oponente por su buen comportamiento en presencia de otras personas (es probable que eleve la oposición).
  • Podemos y debemos destacar su buen comportamiento y buena actitud.
  • Es mejor felicitar brevemente a un oponente niño / adolescente sin mirarle
    a los ojos y continuar haciendo otra cosa.
  • Esto desestabiliza al niño / adolescente oponente y disminuye sus reacciones de oposición.
  • Ejemplo: El niño ha puesto su plato en el lavavajillas sin que se lo hayas pedido. Es necesario que comiences otra tarea (por ejemplo, doblar la ropa) y digas sin mirarle: “Me gustó que colocaras tu plato en el lavavajillas”. Será necesario que lo encadenes con algo diferente rápidamente: “Voy a hacer la lista de la compra”.
  • Comprobarás que tu oponente niño / adolescente reaccionará más positivamente a esta intervención.
  • Poco a poco, tu niño / adolescente comprobará que no consigue su atención por su comportamiento opositor sino por su comportamiento positivo.

Dedícale atención en el momento adecuado

Un segundo error se comete, con frecuencia, con los opositores: a los niños no se les dedica atención cuando están tranquilos.

Cuando el oponente niño / adolescente está tranquilo (por ejemplo, viendo la televisión o el ordenador), es el momento de darle atención positiva.

  • Te acercarás a él, prestarás atención a lo que hace y te interesarás por su programa o video juego felicitándole brevemente.
  • Por encima de todo, debes evitar frases como: “Si estuvieras siempre tan tranquilo como ahora estaríamos mucho mejor en casa”.
  • Dedícale atención positiva (caricias, besos, guiños) cuando tu oponente niño / adolescente esté tranquilo.

¿Cómo decidir por tu hijo?

  • No le pidas a un niño que elija lo que quiere llevar o comer en el almuerzo. Esto promueve oposición y a largo plazo puede causarle ansiedad.
  • Tú eres el padre y tienes la responsabilidad de vestir a tu hijo según la temperatura pronosticada para el día.
  • Deberás procurarle alimentos sanos de acuerdo a tu presupuesto. Planificarás los menús para la semana.
  • Además, eres el padre para tomar las decisiones. Es tu responsabilidad actuar como un adulto responsable y conseguir que tu hijo confie en ti y respete tu patria potestad.

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