Celos de hermanos: cómo tratar y evitar, psicología

Celos de hermanos: psicología infantil

Celos de hermanos¿El amor fraternal entre hermanos es símbolo de solidaridad, cooperación y ayuda mutua? En la vida real, las cosas, por desgracia, no son siempre así y las relaciones entre hermanos están más dominadas por los celos que por la fraternidad.

El celoso hermano mayor

Es posible que en nueve meses, el niño no entienda que el hermano o hermana vendrá a casa para quedarse y atraerá la atención antes exclusivamente reservada para él. Es normal.

En los niños pequeños, los celos son algo “natural”. No es fácil que acepten que ya no son el centro del mundo y, a menudo, sienten rivalidad con el recién llegado por el amor de los padres.

¿Cómo tratar los celos entre hermanos?

Normal, pero a veces difícil de manejar, los celos entre hermanos tocan a casi todas las familias. Esta afección puede empeorar si los padres no logran resolver el problema. Un médico en psicología y psicoanalista, nos ilumina sobre el tema.

¿Por qué los celos son normales en una relación entre hermanos?

Los celos son normales cuando el niño se pregunta cuál es su lugar en la familia. Se pregunta si le quieren sus padres más que a sus hermanos. La familia le permite ver que hay otras personas y le hace tener idea de cómo es percibido por los demás.

¿Cómo deben actuar los padres?

Los padres deben decir a sus hijos que tener celos es algo normal y no tratar de justificarse a sí mismos. De hecho, los padres, a menudo, dicen que no hacen ninguna diferencia entre sus hijos, pero no es así. Tienen que admitir ante su hijo que está en lo cierto si se da cuenta de que a uno de sus hermanos le tratan preferentemente.

¿Cómo evitar los celos entre hermanos?

Los padres tienen que adaptar su actitud hacia la personalidad del niño y no hacer comparaciones entre ellos. Los niños conocen que cuando son muchos, el amor de sus padres debe ser dividido.

Debemos explicarles que el amor de los padres aumenta con el número de hijos que tienen. Ellos deben entender que cada uno tiene un lugar en el corazón de su padre y su madre.

¿Qué hacer cuando los celos se convierte en rivalidad o algo peor?

Es necesario pasar tiempo con cada niño y desarrollar actividades con ellos. Pero, si la rivalidad entre los hijos crece, es aconsejable consultar a un profesional.

En general, los celos toman proporciones muy graves si los padres no han hablado con sus hijos. Tuve el caso de dos hermanos gemelos que llegaron a las manos. De hecho, durante el embarazo, la madre no sabía que esperaba gemelos. Los niños pensaban que sus padres querían a uno más que al otro.

¿A qué señales deben estar atentos los padres?

Los padres deben alarmarse cuando el niño dice que está cansado o que quiere suicidarse. Además, si los conflictos son frecuentes o se vuelven inmanejables, los padres deben reaccionar rápidamente mediante la consulta de un especialista, por ejemplo.

¿A qué edad son más comunes los celos?

Hay tres ciclos. El primero entre los 5 y 6 años. El momento clave es cuando comienza el crecimiento. Necesitan saber que los padres todavía les quieren. Luego, entre los 12 y 13 años, entran en el mundo de los jóvenes adultos.

Los niños tienen dificultades para hacerse valer psicológicamente. Ellos tienen miedo a estar solos y tomar sus propias decisiones. Esto puede hacer que tengan un comportamiento regresivo. Por último, en torno a los 15 y 16 años, el adolescente pasa por un período difícil.  Sienten que sus padres les quieren menos porque son grandes.

A partir de ahí, construyen una familia imaginaria creando un círculo de amigos que se convierte en sus “hermanos”. De hecho, es importante que los niños salgan del círculo familiar para construir una vida adulta normal.

Técnicas para resolver los celos de hermanos

Celos hermanos“Trato de llevar al niño a expresar sus sentimientos trabajando en escenarios imaginarios. Por ejemplo, le digo que imagine que ha perdido algo que le gusta. Entonces, le pido que me diga cuál cree que sería la reacción de su hermano o hermana”.

“A menudo, los niños dicen que el hermano se reiría. Entonces, le hago pensar que su hermano o hermana estaría triste por él. También utilizo la técnica de la paradoja. Trato de hacerle entender que si su hermano o hermana moriría como él a veces desea, se sentiría triste”.

¿Qué medios deben utilizarse para que desaparezcan los celos?

Los celos pueden desaparecer si los padres instalan normas de respeto entre sus hijos pequeños, como desear buenas noches a mamá y papá antes de dormir y, también, a sus hermanos. Los padres tienen que configurar las reglas y decir a sus hijos “Puedes estar enojado con tu hermano, pero hay reglas que debes cumplir”.

Además, cuando hay una pelea, los padres no deben intervenir. Los niños deben irse juntos a la habitación con su problema. La ayuda al desarrollo también puede ser una solución. En todos los casos, es esencial la puesta en práctica del respeto a la individualidad de cada niño.

Celos entre hermanos adultos que vienen desde que eran pequeños

Los niños pueden no apoyar a su hermano o hermana, pero ¿por qué, de adultos, sigue permaneciendo entre ellos este desencanto? Análisis de cinco situaciones.

Cuando la rivalidad continúa

“Los conflictos infantiles entre hermanos se resuelven generalmente en la adolescencia. Es la segunda oportunidad para convertirse en el hermano o hermana del hermano o hermana”, dice el psiquiatra infantil. Sin embargo, a veces persisten hasta la madurez y reaparecen periódicamente durante las discusiones más o menos tormentosas. Como si los protagonistas no hubieran crecido realmente.

¿Por qué para algunos es imposible hacer las paces en la edad adulta? El inconsciente ignora el tiempo y las rivalidades y resentimientos infantiles permanecen intactos, listos para rebotar. Sobre todo, cuando las relaciones familiares fueron particularmente toxicas o el individuo adulto acampó la hostilidad en su hijo.

Estas son algunas de las situaciones típicas que condenan a odiar a lo largo de los años.

“Mi hermana nunca debería haber nacido”

“Cuando mi madre volvió de la clínica con ella, la odiaba, dice Eugenia, de 33 años. Yo tenía 21 meses. Recuerdo que estaba acostada en mi cama y grité. Hoy en día, entre nosotras, no hay contacto”. Al evocar el choque causado por la llegada de su hermana menor, Eugenia se sentía como si el “drama” hubiera ocurrido ayer.

“Sin embargo, explica Silvia Ángel, psiquiatra, psicoanalista y terapeuta familiar,  volver a la edad de 21 meses es imposible. Son los padres los que hicieron de esta historia un mito familiar y, por lo tanto, más o menos conscientemente, mantuvieron la hostilidad entre las dos chicas”.

Curiosamente, de hecho, algunos padres inmaduros encuentran que la rivalidad entre hermanos es una manera de continuar ajustando cuentas con sus propios hermanos. Sin embargo, está cada vez más extendida la idea la idea de que un hermano o hermana es un usurpador.

“En las familias tradicionales de seis o más niño cada uno tiene un lugar definido. Hoy en día, los dos o tres hermanos se sienten rivales”, dice el psicólogo Françoise Peille.

“Mi hermano tuvo más suerte que yo”

Celos entre hermanos pequeñosEn sus confesiones, Agustín describe la confusión de un niño de 3 o 4 años que contempla la llegada de su hermano y que se siente demasiado grande para ser alimentado de la misma manera. “El deseo del hombre es el deseo del otro”, dijo el psicoanalista Jacques Lacan.

La envidia y los celos aparecen entre hermanos y hermanas. Sin embargo, las posibilidades de odiar a la familia aumentan cuando, cegados por la envidia, somos incapaces de encontrar nuestros propios deseos o nuestra propia manera de ser.

“Mi hermana siempre fue la privilegiada”

“Mis padres se preocupan constantemente por el “pobre hijo”, se queja Ariane, de 38 años. Creen que yo puedo superar cualquier situación”.

“De niño, mi hermano siempre estuvo enfermo, eso es cierto, pero yo quedé atrapada desde entonces”.

“Tu pobre hermano”. “Esta frase insidiosa alimentaba el resentimiento entre los hermanos”, dice Silvia Ángel.

Pensar que su hermano es “el pobre” se interpreta como que necesita más amor y protección. Es insoportable debido a que la persona se enfrenta a una falta de reconocimiento de su propio ser difícil de superar.

“Me obligaron a que quisiera a mi hermano”

El nacimiento del hermano o hermana es algo a lo que nos tenemos que enfrentar. Sin embargo, nuestra relación con él es una mezcla de amor y odio. Es decir, el nacimiento de un hermano no es un momento de alegría. A lo sumo, “Quiero a mi hermano, pero me gustaba cuando mamá y papá eran sólo para mí”.

“En el peor de los casos están los deseos de intentar ahogar el hermano pequeño en la bañera o axfisiar a la hermana pequeña con su almohada.
“Uno de mis pacientes, que tuvo una relación muy difícil con su hermano, tenía el objetivo de prevenir la hostilidad entre sus propios hijos”, dice Mony Elkaïm, neuropsiquiatra y terapeuta familiar.

La agresión es la peor solución. Los conflictos congelados envenenan la atmósfera y sucede la explosión. Para evitar la violencia, se debe permitir que los sentimientos se expresen verbalmente”.

“No tenemos nada en común”

“Mi hermano y yo tenemos siete años de diferencia”, dice Sofía, de 36 años. “De niños nunca jugamos juntos y cuando me fui de casa a los 18 años para vivir sola, mi hermano era para mí un chico sin interés. Mis padres eran “hijos únicos” y mi hermano era un niño mimado. Hoy en día, no tenemos nada que decirnos. No tenemos los mismos valores o los mismos intereses”.

Según el psicólogo Henri Wallon, la hostilidad es máxima cuando los hermanos tienen una diferencia de edad de entre dos y cuatro años.

A menudo, el exceso de similitud conduce a un punto muerto. “Es él o soy yo, pero no ambos”. “Cuando la diferencia es de más de cuatro años, las reacciones agresivas están generalmente ausentes, pero aparecen cuando los padres favorecen claramente a uno de los niños”, dice Silvia Ángel.

“Las diferencias de nivel o estilo de vida reactivan y perpetúan los sentimientos de celos y hostilidad del niño. Así, uno de mis pacientes tuvo que sufrir la indignidad de no ser invitado a la boda de su hermana menor porque no encajaría, según dijo la novia”.

Cuando las relaciones llegan a ese grado de hostilidad, la perspectiva de reconciliación parece utópica.

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