¿Cómo se hacen los bebes? explicación para niños

¿Cómo se hacen los bebés? Una respuesta para cada edad

Cómo se hacen los bebes

Cómo se hacen los bebes

Los niños son curiosos por naturaleza. Sus preguntas para entender el mundo son muchas. La pregunta existencial: “papá, mamá, ¿cómo se hacen los bebés?”. A menudo te lo preguntan antes de lo que esperas.

Los niños, por lo general, comienzan a hacer preguntas acerca de la sexualidad alrededor de los 3 años. Estas preguntas son consecuencia de la observación de sus propios cuerpos y los de los demás. Los padres deben adaptar sus palabras a la edad de sus hijos.

Las historias de la pequeña semilla y la magia

Cuando un niño hace la famosa pregunta: “¿cómo se hacen los bebés?”, la primera idea que viene a la mente de los padres es tomar prestado el vocabulario de sus propios padres. La historia de las semillas plantadas en el vientre de la madre por el padre, no han desaparecido todavía.

Ésta es también la solución elegida por Celine, madre de una pequeña hija de 3 años. “Le dije que papá y mamá se amaban mucho y papá puso una semilla en el vientre de mamá”. La mayor parte del tiempo, los niños se quedan satisfechos con estas respuestas y no preguntan cómo papá se organiza para comprar semillas o qué herramientas deben ser utilizadas para la siembra.

Para los pequeños, la psiquiatra infantil Ada Picard hace hincapié en dos aspectos fundamentales. En primer lugar nos dice que nunca se debe evitar el tema. Si el niño hace la pregunta, hay que contestarla.

Todos los padres tienen que encontrar su manera de decir las cosas. Además, la clave está en decir que el bebé nace del amor de ambos padres evocando “semillas mágicas”, en una especie de metáfora, y explicando que por la magia del amor crece la semilla en el vientre de mamá.

Por último, si el niño es demasiado curioso para contentarse con esta historia de semillas (o cigüeñas), los padres pueden apoyarse en libros apropiados. Recomendamos “La semilla del bebé”, por Serge Bloch y Thierry Lenain, de ediciones Nathan.

Cuando la “edad de la razón” rima con más preguntas

A partir de los 6 o 7 años, los niños no creen en las explicaciones poéticas y quieren conocer los secretos.

Según la Dra. Ada Picard, “los niños están listos para escuchar temas sobre sexualidad a partir de los 7 años”. Se pueden utilizar palabras más reales sin ser demasiado crudos. Los apodos utilizados por los padres tratan de suavizar la conversación.

Estos apodos liberan sus palabras y les llevan a hablar, sin tabúes, de la simplicidad del cuerpo humano.

Si el niño no hace preguntas, es absolutamente inútil anticiparle las cosas, las preguntas vendrán. Sin embargo, a veces es necesario aclarar el tema a los niños para evitar las burlas de sus compañeros de clase mejor informados.

Benoit, padre de dos hijas, decidió tomar la iniciativa cuando se dio cuenta de que su hijo de 9 años le decía a su hermana de 7 que se fabricaban los bebés dándose besos en la boca. “Pensé que era el momento de darles una información más específica”.

Les expliqué todas las preguntas que les vinieron a la mente de cómo y cuándo.

Una vez más, para los padres que no se sienten particularmente cómodos con el tema, hay muchos libros que pueden utilizar como soporte a la conversación.

Preadolescencia

Entre los 10 y 15 años, se pueden abordar cuestiones más amplias como las normas, la protección contra enfermedades de transmisión sexual, los métodos anticonceptivos y la noción de placer sexual.

Para la psiquiatra infantil Ada Picard, “en la adolescencia, es importante que estos temas no se convierten en tabú. Es bueno hablar pero sin ser intrusivo. Debemos ayudar al niño a que preserve su intimidad”.

Dime, ¿cómo se hace un bebé?

El nacimiento de un hermanito o primo nunca deja de despertar la curiosidad de los niños. Para los padres, ésta es la oportunidad de responder con facilidad a preguntas clave.

Preguntas desde una edad temprana

Es alrededor de la edad de 2 o 3 años cuando el niño se da cuenta de las diferencias entre niños y niñas y hace sus primeras preguntas. A veces, lo hace con preguntas indirectas: “mi muñeca no tiene pene”.

En cualquier caso, la venida de un hermanito o hermanita es una gran oportunidad para hablar del tema. De hecho, el abultado vientre de mamá sorprende al niño que hace preguntas bastante comprensibles: “¿cómo llegó ahí?”, “¿cómo saldrá?”, “¿cómo come? “, “¿orina en el vientre?”.

Insistir en el deseo

“Mamá y papá se dieron un gran abrazo muy agradable y naciste tú”. “Los niños nacen de un deseo”, dice la doctora Catherine Dolto. “Deben saber que están allí por el deseo de sus padres y su propio deseo de nacer”.

De hecho, explicarle el misterio del nacimiento a un niño, incluso la llegada de un hermanito, es un evento que le interesa más que su propio nacimiento.

En general, hablar al niño acerca de estas cosas de la vida, le permite tener en cuenta que él también podrá tener hijos cuando se convierta en el hombre o mujer que en un futuro será.

No contarle historias de cuentos

La tontería de las cigüeñas ya no tienen ninguna justificación. No hay que inducir al niño a conceptos erróneos. Uno de los más comunes y que les deja aterrados es que “el bebé está cerca de la caca y sale con ésta”. Los pequeños cuando crecen son propensos a sentirse traicionados cuando encuentran ridículo lo que en su día los padres les contaron.

Sin embargo, algunos padres pueden sentirse avergonzados ante la idea de hablarles sobre la penetración, la vagina, el pene y el deseo. Debemos recordar que los niños no tienen los mismos prejuicios que nosotros y que reciben estas palabras con facilidad. Pero, es inútil forzar.

A menudo, cuando menos te lo esperas, te llega la maravillosa pregunta: “¿cómo se hacen los bebés?”

Respiras profundamente mientras una pequeña voz susurra en tu interior: “sabía que esto iba a llegar”. Estate preparado para ajustar tu respuesta con algunos criterios:
• El lugar donde te encuentres.
• La edad de tu hijo.
• Tu propia experiencia.

Es importante el lugar donde te encuentras cuando el niño pregunta

De hecho, no te ocupes de un tema tan vital en el supermercado, en la sala de espera del médico o incluso en el coche con los hermanos pequeños escuchando.

Busca un lugar tranquilo y piensa en lo que vas a decir y cómo lo harás. No hay un discurso estandarizado sobre la sexualidad para que los padres ajusten su explicación. A menudo, se teme responder mal a las preguntas del niño. Se tiene miedo a hablar demasiado, a no decir lo suficiente. Se debe explicar de forma sencilla sin ofender al niño.

Si el momento en que el niño pregunta no parece el adecuado, explícale que lo hablareis en el hogar más tarde. Que es un tema importante que merece una explicación tranquila.

No evites el diálogo para que el niño no lo vea como un tema prohibido. Es preferible que lo vea como un tema normal y se sienta feliz al pedir explicaciones.

El segundo aspecto a considerar es la edad de tu hijo

Cómo se hace un bebeNo es lo mismo que el niño tenga dos años o más, porque las respuestas serán diferentes y se adaptarán a la edad del niño.

Primero, sondea al niño para conocer el grado de su cuestionamiento y, luego, ajusta tu respuesta.

Por ejemplo, a un niño pequeño se le puede explicar que los padres se dan un gran abrazo y un bebé empieza a crecer en el útero de la madre.

Algunos niños pueden contentarse con esta explicación antes de ampliar sus conocimientos. A menudo, nos encontramos con las mismas preguntas: ¿cómo se hacen los bebés?, ¿cómo el bebé se ha metido ahí?, etc.

Escucha las preguntas de tu hijo y responde de manera adecuada

Cada padre debe adaptarse a las demandas y madurez de su propio hijo.
• Alrededor de los 3 años se le puede decir al niño que para hacer un bebé, mamá y papá se dan un gran abrazo y empieza a formarse el bebé. Por lo general, no habrá necesidad de añadir más.
• Alrededor de los 4 o 5 años, el niño se da cuenta que su cuerpo es diferente al de la niña y que el bebé se desarrolla en el vientre de la madre. Podemos explicarle que durante el abrazo, papá pone una semilla en el vientre de mamá y que esta pequeña semilla se convierte en un bebé que va creciendo para luego salir.
• Alrededor de los 6 o 7 años, el niño quiere entender cómo entra la semilla en el vientre de la madre y cómo se desarrolla el bebé.

Tienes que encontrar palabras sencillas sin hablar de “placer” por el momento.

En general, se comienza explicando que el hombre y la mujer se dan un gran abrazo. Luego, le explicarás la existencia del útero como “el bolso del bebé”, y cómo el pene del padre pone en su interior pequeñas semillas (espermatozoides). A los 6 o 7 años, el niño entiende el mecanismo sexual y, por lo tanto, la reproducción. El niño asimila ya los términos y su desarrollo.

Algunos padres prefieren nombrar a los genitales por sus verdaderos nombres: pene, vulva, vagina, etc., y otros idean nombres nuevos.

Una vez más, se le hablará al niño según su edad y grado de comprensión. El niño puede llamar a su pene “pene” y entender que el verdadero nombre para nombrar el sexo es la palabra pene. Los padres deberán elegir lo que les parezca más acorde con la educación sexual que dan a sus hijos.

Para nombrar los genitales, se pueden aprovechar los momentos de cambio de ropa o el baño sin entrar en detalles físicos.

En cuanto al tono con el que nos acercamos a la sexualidad y los órganos sexuales, confía en ti mismo. No hay que hacerlo de manera completamente psicológica  o trivializando el asunto. Usa un tono normal y tranquilizador para poder, también, tranquilizar a tu hijo. Ten cuidado de no anticiparte a sus preguntas dando demasiados detalles.

Si te sientes incómodo, pide ayuda al otro padre. De todos modos, simplemente tienes que conseguir que el niño comprenda la sexualidad de la misma manera que trata de saber por qué se extinguieron los dinosaurios.

En cuanto a los niños que se tocan, presta atención a su reacción

No hace falta que le digas al niño que lo que hace es sucio o repugnante porque no lo es. Explícale que tiene todo el derecho a hacer lo que hace, pero que nadie más puede tocar sus genitales. Que es mejor que lo haga en su habitación o en la cama porque no es algo que se haga cuando se está acompañado.

Dile que es libre de tocar su cuerpo pero que nadie más puede hacerlo. Respeta su privacidad.

La clave es transmitirle al niño respeto por su cuerpo y su vida privada.
Tu papel como padre es apoyar a tu hijo en el conocimiento del saber.

Tu hijo tiene que entender que la reproducción y la sexualidad son normales, sabiendo que todo es parte del ciclo de la vida. Las herramientas educativas permiten desarrollar unas palabras claras y comprensibles para el niño.

Para concluir sobre el tema de la sexualidad, es importante recordar que se debe ir poco a poco en el aprendizaje de los conceptos satisfaciendo las necesidades de los niños de acuerdo a sus edades.

En la vida cotidiana será importante respetar su cuerpo, modestia y privacidad.

Nadie debe burlarse de un niño que no quiere que le vean desnudo. Ni ridiculizar ciertas situaciones.

En definitiva, trataremos de inculcar al niño respeto por su cuerpo y privacidad.

Tu función es informar, tranquilizar y mostrarte benévolo con tu hijo.

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