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Comunicacion no violenta: Como tener autoridad con tu hijo

Cómo utilizar las palabras adecuadas para que seas obedecido por tus hijos

Quién no ha dicho a su hijo: “termina tu plato de comida o no tendrás postre”. “Si continúas, te daré una paliza”. Sin embargo, todo esto puede ser contraproductivo si se eligen mal las palabras.

Catalina Gueguen, pediatra, especialista en la comunicación no violenta y experta en la primera infancia, analiza cuatro errores comunes en los padres, ofreciéndoles algunos consejos para controlar a los pequeños.

Qué alternativa hay para:”si no terminas tu plato, te quedarás sin postre”

Contexto: Una mesa, tu hijo apenas ha tocado la comida. Le dices: “si no terminas tu plato, te quedarás sin postre”.

La opinión del experto: “Ponte en la piel de tu hijo. Cuando comes, imagina que tu pareja te está mirando, trata de mantenerte en la mesa, te da órdenes, controla lo que comes y te obliga a terminar el plato.

Probablemente sea porque tu cónyuge no confía en ti y cree saber lo que es bueno o no para ti.

Comunicacion no violenta

Comunicacion no violenta

Considera que el niño está en esta situación. Se siente controlado. Cree que no es capaz de hacer bien las cosas. Se sentirá mal, devaluado y enojado con sus padres. El resultado es lo contrario de lo que el padre quiere. La comida se convierte en un momento de estrés para los padres e hijos.

Se puede mejorar diciendo: “Veo que no tienes mucha hambre”.

Cómo decir el tradicional “lávate los dientes”

Contexto: “Lávate los dientes de inmediato”.

La opinión del experto: Cuando el niño se niega a lavarse los dientes, el padre puede ofrecerle cepillarse los dientes al mismo tiempo que él. Cuando el padre se lava los dientes con el niño puede convertir el “mal momento” en un momento de complicidad. Sin embargo, si le damos órdenes es casi seguro que va a decir que no.

Se puede mejorar diciendo: “Ven, vamos a lavarnos los dientes”.

Al niño se le priva de los dibujos animados

El contexto: Tu hijo, de tres años, está cautivado por la pantalla del televisor. Es hora de apagar el televisor, algo que le produce una rabieta monumental. Le contestas: “te quedas sin dibujos animados”.

La opinión del experto: En este ejemplo, el niño está muy enojado porque su madre apagó el televisor. A los tres años de edad, aunque es capaz de razonar, el área del cerebro que permite calmar su ira, todavía no está madura. El niño no es un tirano, pero tiene un cerebro inmaduro. Nosotros, los adultos, tenemos que entender que el niño no lo hace a propósito, que no trata de molestarnos.

Por contra, cuando el padre calma el niño diciéndole: “entiendo por qué estás enojado”, ayuda a que evolucione el cerebro del niño. Una vez que el niño se calma, el padre puede explicarle la razón de esta decisión. Es una manera de apaciguar la ira del niño, sin ceder, con las explicaciones que requiere un niño de tres años.

Se puede mejorar diciendo: “Entiendo que estés enojado porque te gusta ver este programa. Pero, sabes que yo no quiero que te pases todo el tiempo viendo la televisión. No te conviene”.

Cómo no decir “si no obedeces, te daré una paliza”

Contexto: Es la segunda vez que pides a tu hijo que guarde sus juguetes. Él se niega y terminas diciendo: “si no me obedeces, te daré una paliza”.

El punto de vista del experto: Cuando un padre dice: “si no obedeces, te daré una paliza”, el niño está aprendiendo a obedecer con la amenaza del daño. ¿Cómo nos sentiríamos si nuestra pareja amenazara con darnos bofetadas? Nos enojaríamos con ella y nos sentiríamos inseguros.

Cuando se siente amenazado, el niño también se enoja. Se siente inseguro y pierde la confianza en sus padres que se convierten, consciente o inconscientemente, en un peligro para él. Por otro lado, aprende a resolver los conflictos por la fuerza, con violencia, y puede convertirse cada vez en más ansioso y agresivo.

Debes saber que el padre es un modelo para el niño. Es un guía, no un líder. Muchas veces, cuando decimos: “recoge tu habitación”, el niño no obedecerá. Por contra, cuando el padre empieza a poner orden y le dice: “¿quieres ayudarme?”, el niño le imitará y, a menudo, incluso se sentirá feliz de participar”.

Se puede mejorar diciendo: “Me ayudarás a ordenar tu habitación, ¿estás de acuerdo?”

Comunicación no violenta: cinco preguntas al experto

¿Cómo se llama “la comunicación no violenta?

Como tener autoridad con tu hijo

Como tener autoridad con tu hijo

El propósito de la comunicación no violenta es crear una relación de calidad con uno mismo y con los demás. Nos interesan nuestros sentimientos y emociones, y los de la persona que está con nosotros. Nosotros no controlamos nuestras emociones, éstas nos invaden. No son ni buenas ni malas, sólo reflejan nuestros deseos, nuestras necesidades más profundas.

Experimentamos emociones agradables cuando se cumplen nuestras necesidades más profundas. Y a la inversa, experimentamos emociones desagradables cuando las necesidades más profundas no se cumplen.

El adulto es capaz de dar un paso hacia atrás con sus emociones, analizar la situación. Los niños menores de cinco años todavía no tienen esa capacidad. De ahí el interés de la comunicación amistosa.

¿Cuáles son las herramientas adecuadas para ser escuchado por el niño?

El niño nos imita. Si uno grita, amenaza, castiga, él hace lo mismo, grita, da órdenes, etc.

Sin embargo, si eres respetuoso con tu pequeño, él también se convierte respetuoso. Los límites se deben imponer con calma, cuidado y paciencia. Por lo tanto, para reforzar tu autoridad, evita amenazas o chantajes.

¿Qué pasa cuando el padre amenaza, chantajea, castiga?

El niño tiene miedo y poco a poco, para no sufrir el chantaje y las amenazas, corta sus propias emociones.

Puede que se someta a la voluntad del padre o, por el contrario, se convierta en un agresivo provocador.

¿Cómo lidiar con una rabieta?

Muchos padres se quejan de que sus niños de entre uno y cinco años se niegan a dormir solos. Es bastante normal a esta edad. La parte del cerebro que controla nuestros impulsos y emociones, comienza a madurar entre los cinco y siete años.

Por debajo de cinco años, el cerebro arcaico y emocional es el que domina y el control se hace difícil: chilla para conseguir lo que quiere, está dominado por miedos incontrolables y ansiedad.

No es que sea caprichoso, ni padezca un trastorno patológico del desarrollo. Es la consecuencia de cerebro inmaduro. Por supuesto que, entender a tu hijo y quererle, no significa ceder a todos sus deseos e impulsos.

Transmítele valores y ejemplos. Eres un modelo para él.

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